Como novedad y primicia, esta entrada va a ser escrita por Lurdes así que espero que los Hados le sean propicios. Os dejo con ella.. (redoble de tambores).. (se abre el telon y la luz ilumina el escenario desnudo).. (ayayayay)... (el publico está expectante)...
La Pisa de los milagros.
Aunque el plan para este día era visitar Cinqueterre, las circunstancias nos obligaron a cambiar. Preferimos dirigirnos a Pisa, disfrutar de la ciudad tranquilamente y llegar pronto a nuestro alojamiento, en Lucca.
La autopista nos llevó directamente desde Génova a Lucca, y encontrar los monumentos ya en Pisa no fue difícil, sólo hubo que seguir el río de turistas. Llegamos al medio día, con lo que el calor era casi insoportable, aunque también quizá eso nos ayudó a encontrar los monumentos más despejados.
La primera visión del conjunto es espectacular. Un conjunto de monumentos espectaculares en un entorno precioso se levantaban frente a nosotros. El mármol blanco relucía y destacaba sobre el césped verde. Estábamos delante de algunos de los monumentos romáanico-pisanos más importantes y ahora empezábamos a entender lo que era eso, lo que nos habían estado contando las guías. En la base se parece al románico pero la decoracion es totalmente diferente de lo que conocíamos.
Por supuesto, queríamos visitar todos los edificios, comenzamos por el Baptisterio. Un edificio redondo, acogedor y solemne por dentro con una sonoridad que eriza los pelos! Aquí el románico consiguió levantar altos edificios y hacer cúpulas en apariencia casi perfectas. El Duomo está lleno de luz, que entra a través de pequenos ventanucos. Lo primero que capta la atención es el enorme mosaico de cristo sobre el altar mayor. Lo segundo son las columnas en mármol blanco y negro que levantan y adornan todo el edificio, y que un poco nos recuerdan a la mezquita. El camposanto, mucho menos visitado, era un mar de tranquilidad. Por allí pudimos pasear tranquilamente, ver las antiguas tumbas y los enormes frescos en restauración, sobre el triunfo de la muerte y el juicio final.
Cada visita al interior de un edificio iba acompanado de la lectura de la guía de Pisa, casi siempre por parte de Isma.
Aquí acaba temporalmente la crónica de Lurdes, aunque estoy seguro de que la retomará en un futuro cercano.
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