Tras la catedral, nos dirigimos a la iglesia de San Ambrosio, que alberga antiguos mosaicos, no tan hermosos como los de Rávena pero sí igual de antiguos. Un poco más al norte nos acercamos a Santa María de Gracia con la intención de ver La Última Cena de Da Vinci; por desgracia, sólo se puede visitar previa reserva, y todas las visitas estaban completas para el fin de semana. Otra vez será.
Desde esta iglesia y ya notando de nuevo los efectos del calor conseguimos entrar a tiempo en el museo de arte contemporáneo, donde pudimos ver una chocante exposición del artista chino Zhang Huan. Yo ya había visto parte en Madrid, Lurdes no recordaba nada. A ambos nos gustó verla. Después entramos en el cercano Museo de Arte Moderno donde pudimos ver algunos cuadros más, impresionistas los mejores, como el famoso Tercer Poder.
Terminadas las visitas culturales dedicamos un rato más a pasear por las famosas calles de moda de Milán -Gucci, Versace, Dolce&Gabanna, etc etc- sin conseguir que nos echaran por "mal aspecto". Despedimos a Milán con un heladito antes de salir hacia el lago Como.
La travesía hacia nuestro hotel en el lago Como también fue una pequeña odisea. El hotel esta situado en todo lo alto de un monte cercano y hay que recorrer estrechas y empinadas carreteras para llegar a él. Desde allí escribo; espero que el esfuerzo de llegar aquí valga la pena.
No hay comentarios:
Publicar un comentario